Bienvenida

Hace más de 30 años que pinto desnudos, mujeres espléndidas, paisajes…

Y no, todavía no estoy harto. Por el contrario. Cuanto más pasa el tiempo, más fuerte es su belleza, más profundo el éxtasis que corta en mis miembros. Mujeres son paisajes, vida, luz. Son oleres, flores, música, textos, poemas. A veces también guerra, dolor, desesperación, desolación, muerte...


Las amo, a todas, todas son distintas. Dan color a mi vida, me impulsan, hacia adelante. Es una fiesta cuando posan, me gusta consentirlas: una taza de café, una porción de torta, una copa de vino, una comida, un paseo en moto, sentarnos en una terraza… Estoy enamorado de ellas sin límites, apenas si me atrevo a tocarlas, un beso prudente a veces, un caricia cálida. Sigo siendo un púber algo tímido, inseguro. Siempre asombrado cuando vienen a inspirar con sus delicias mi aliento paralizado. Y sí, de vez en cuando tengo que contenerme al contemplar tanta suntuosidad tentadora. Y bueno, me contengo entonces. Claro, si fuera viente años más joven… Pero viente años atrás no podía pintar tan bien como ahora, dejémoslo ahí…


Se llaman Maai, Shaerin, Soetkin, Cindy, Liesbeth, Lieke, Petra, Ingeborg, Marjolijn, Sarah, Evelien, Els, Yasmina, Oya, Lisa, Martine, Susan, Anta, Hilde, Pia, Tine, Kris, Griet, Valerie, Monique, Annemie, Katrien, Lieve, Alexandra, Marie-Pierre, Nathalie... Perdón si olvido a alguien, pero las copas de vino enjuagaron mis venas, y con ellas algo de mi memoria.


'I am not a homeless man' canta J.J. Cale. La pintura es mi hogar. En ella me siento seguro. Fue hermoso, y lo es hoy, en toda nuestra frágil desnudez, intentar impulsar en la dirección correcta las ganas de vivir.


Gracias,

Johan.